Cómo serán las administraciones tributarias de quinta generación

Libro IVA Digital
22 octubre, 2019

En el inicio mismo de la humanidad y a partir del instante en que ésta entendió como organizar sistemáticamente sus conocimientos, surgieron dilemas éticos y morales respecto de la utilización de la tecnología por parte del hombre.

Los progresistas postularon que la tecnología es una herramienta que procura mejorar la calidad de vida del hombre, en tanto que los detractores radicalizaron sus ataques señalando sus defectos: la despersonalización de las interrelaciones humanas y su alta dependencia.

Los avances tecnológicos suponen cambios de modos (de forma) o cambios de paradigmas (de fondo), siendo éstos los más arriesgados y controvertidos ya que suelen involucrar el cuestionamiento de construcciones mentales, de sistemas de principios, de valoraciones y de creencias. Los especialistas advierten que los próximos avances impactarán positivamente en la gestión de las organizaciones, sean éstas empresas privadas o instituciones gubernamentales.

La adopción de nuevas tecnologías y la asimilación con sus estructuras y procesos calificarán a las Administraciones Tributarias 5.0 impulsándolas hacia un modelo de e-government.
En este proceso rupturista el presupuesto de inversión en tecnología no será el elemento catalizador sino que lo serán la estrategia y el liderazgo organizacional para comunicar y convencer a usuarios internos y externos que la tecnología ayudará a resolver de la mejor forma posible los problemas cuya solución demanda la sociedad en conjunto.

La aplicación de tecnologías en las ATs:

Desde siempre, las ATs han sido instituciones señeras en los distintos niveles de gobierno en cuanto a la adopción de tecnología de punta.

En los hechos, los mayores avances gubernamentales en materia de TICs casi siempre fueron concebidos a partir de la idea de mejorar un servicio recaudatorio al contribuyente que facilite el cumplimiento tributario o de mejorar una matriz de control como eje en la generación y percepción de riesgo.

Si no, obsérvese la evolución en TICs, internet y web services que casi todas las ATs han seguido desde principios del siglo XXI.

En la primera de las etapas de esta evolución las ATs disponían en internet de un sitio de tipo estático, que contenía información básica o general como normativa, horarios de atención, teléfonos de contacto, calendarios de vencimientos y publicidad fiscal.

Luego, en una segunda instancia de evolución, las ATs pasaron a disponer en internet de un sitio web más dinámico en el que incorporaron, por ejemplo, links de descarga de softwares domiciliarios, formularios interactivos y no interactivos, links con otros organismos, correos electrónicos y chats simples de atención de mensajería.
En un tercer momento aparecen los primeros perfiles de ATs en línea que incorpora web services sencillos, con formularios en línea y claves de identificación específicas que permiten generar solicitudes de trámites. Los principales logros son los sistemas de presentación de declaraciones juradas, los desarrollos de pagos electrónicos, los trámites de ABM, la adhesión de un domicilio fiscal electrónico, etc.

Y llegamos así hasta estos tiempos en donde las ATs de perfil integrado, con trazabilidad y alertas en los trámites iniciados por los contribuyentes, con procesos completos, con asesoramiento en línea y matrices de intervención basadas en cruzamientos y minería de bases de datos. Los fiscos más avanzados incluso disponen de circuitos de expedientes electrónicos y firma digital. En esta etapa, las plataformas o interfaces de comunicación con los contribuyentes son desarrolladas para dispositivos SMART de todo tipo.
El interrogante que inexorablemente surge es entonces cómo será la AT 5.0 de la próxima generación y cuáles serán las tecnologías disruptivas que marcarán esta etapa.

Caracterización de la Administración Tributaria 5.0 o SMART:

Los conceptos que toman protagonismo para definir a una AT 5.0 son los de Big Data (BD) e Inteligencia Artificial (IA).

De suyo, en la era de las TICs y el conocimiento, para los fiscos el paso siguiente al de conocer a sus contribuyentes será el de predecir su compartimiento y evitar riesgos, aplicando matrices diferenciales y específicas de intervención.

Hoy, como si se tratara de una réplica de ideas Orwellianas, las ATs conocen mucho de sus contribuyentes: sus ingresos, sus gastos, sus preferencias de consumo, sus patrimonios, sus vinculaciones, etc.

Asumimos que nuestras vidas forman parte de un gran libro digital que registra nuestras interacciones con el ecosistema digital y ello lleva a cuestionarnos cuánto tiempo les llevará a los fiscos predecir nuestros comportamientos frente a nuestras obligaciones tributarias y el riesgo inherente a nuestro incumplimiento.

Ergo, será necesario para los organismos recaudadores contar con esquemas idóneos de procesamiento de información que simulen, además, inteligencia humana a partir del aprendizaje, el razonamiento, la predicción y el ajuste de conducta a partir de la retroalimentación.

Big Data (BD) es, en rigor, tecnología que procesa volúmenes extremos (en cantidad y rapidez) de información disponible y la Inteligencia Artificial (IA) se refiere a los algoritmos que simulan procesos de razonamiento humano expresados en programas y sistemas informáticos.

Estos conceptos de fondo se complementan con ideas de forma para terminar por delinear el perfil de las ATs 5.0: blockchain (BCh), monedas virtuales (MV), internet de las cosas (IoT), conectividad 5G (C5G), computación en la nube (CC) y plataformas conversacionales (PC).

En efecto, las restantes características de las administraciones tributarias serán la utilización de libros de cuentas o registros encriptados y de gestión descentralizada, con casi nula probabilidad de fraude, valorizados en una unidad de cuenta de similar naturaleza y aceptación general, que incluya bienes identificables, con trazabilidad, monitoreo y transmisión de datos, con acceso multilocación a información en nubes específicas, con soporte de comunicación que implique prestaciones de alta calidad por mayor velocidad de conexión, mayor capacidad de almacenamiento, mejor calidad de transmisión, menor nivel de congestión, mayor seguridad, etc. Todo ello con la asistencia constante del fisco a través de entornos de comunicación con capacidad cognitiva y direccionados hacia la solución eficiente de todo trámite.

Algunos ejemplos de aplicación: registros inmobiliario y de automotores, registros bancarios, registros de contratos inteligentes, cuentas corrientes de impuesto, sistemas de recaudación (retenciones y percepciones), bienes de cambio (mercaderías, plantas, ganado) con dispositivos o chips de lectura y seguimiento, control de códigos de traslado de bienes comercializados, etc.

Expertos afirman que los próximos avances tecnológicos serán modificaciones a los sistemas de captura de datos biométricos por desarrollo de aplicaciones de reconocimiento facial y las plataformas conversacionales de experiencias inmersivas en entornos de realidad virtual, realidad aumentada o realidad mixta.

Los desafíos de las Administraciones Tributarias 5.0:

En un futuro de corto plazo las AT 5.0 deberán resolver una serie de desafíos.

Uno de ellos será el tratamiento del instituto de la residencia digital que supone una frontal colisión con el principio de territorialidad en la imposición.

Un camino que se comienza a transitar es el de la decisión de gravar a empresas proveedoras de servicios digitales que no tributan en los países donde son consumidos o utilizados dichos servicios. Uno de los nuevos enfoques es el de determinación del carácter de establecimiento permanente a partir de la presencia digital significativa en un país donde se encuentra radicado un mercado, sus consumidores o donde se agrega valor.

Otro desafío que deberán afrontar las AT es el de la brecha existente entre usuarios expertos y los que no lo son.

Se concibe que todo servicio de recaudación puesto a disposición de los contribuyentes deba propender a la generalidad y habitualidad en su utilización, a la simplificación, a la sencillez de su interfaz. Todo ello para que no existan entre los usuarios brechas de matiz generacional, educativa o de disponibilidad de recursos.

La relación entre ciber seguridad y transparencia será otro desafío importante a la hora de prevenir fraudes fiscales.

Será interesante observar además la evolución del Derecho porque de seguro que se crearán nuevos institutos con algunas regulaciones específicas.

La virtualización de actos requerirá de una actualización normativa sustancial que reformule principios básicos como el de escrituralidad en los procedimientos administrativos, la potestad de aportar o no documentos, el derecho al acceso a expedientes o bien formas de acreditar legítimo interés o la personería.

El formato papel bajo firma manual será reemplazado por documentos electrónicos con firma digital. La trazabilidad de tickets de trámite o expedientes electrónicos dará certeza y mayor impulso a la gestión. En el fondo, no dejará de ser una evolución del Derecho en su faz más formal y procesal porque en la esencia el Derecho Sustancial se mantendrá indemne.

El reto de la revolución tecnológica requiere de un marco jurídico que soporte las garantías de los contribuyentes. Si bien la tecnología no deja de ser, simplemente, una herramienta para mejorar la vida de las personas, no se trata de un concepto de rango superior sino que se halla supeditada siempre al Derecho.

Diego Andrés Colazo
Contador Público Nacional UNJU
Especialista en Tributación UNSa

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